Cinnamon Rolls {Espirales o Rollos de Canela}

Los cinnamon rolls (también conocidos como cinnamon buns o incluso cinnamon snails) son unos bollos con forma de espiral, rellenos de canela, azúcar y mantequilla, originarios del norte de Europa; en Suecia, país del que supuestamente provienen, reciben el nombre de kanelbulle («bollos de canela»).

En la actualidad, han llegado a convertirse en todo un clásico en las cocinas estadounidenses, donde se suelen servir recubiertos con alguna variedad de glaseado a base de azúcar glass. En el norte de Europa, sin embargo, es más habitual espolvorearlos simplemente con azúcar perlado.

En cuanto a la canela, a mí me gusta utilizar la variedad de Ceilán (Sri Lanka), considerada como la «canela original», por su diversidad de matices, sutiles y delicados, y más dulce que la Cassia (de Vietnam, China o Indonesia), la variedad más popular, de sabor contundente y tonos ligeramente picantes (también conocida como «canela falsa»). Las distinguiréis porque la primera es de color marrón claro, más flexible y rellena en su interior, mientras que la segunda es hueca, dura y de un tono más oscuro. Pero esto, como todo, cuestión de gustos, así que tú eliges.

Hemos de prever que esta receta nos llevará algo más de tiempo que muchas de las que no incluyen levadura de panadería fresca o prensada debido a las esperas para los levados, pero en cuanto probéis una de estas espirales, todo tiempo habrá estado bien invertido. Ésta que os dejo aquí es la receta que más me ha gustado de todas las que he probado hasta la fecha. ¿El resultado? Toda tu casa quedará impregnada de un aroma a canela irresistible y como prueba tangible de semejante anticipo, obtendréis unos rolls esponjosos, exquisitos e intensos pero suaves que se fundirán en tu boca.

Antes de dejaros con la receta, he de confesaros un pequeño pecadillo: a la hora de comerme mis cinnamon rolls no puedo evitar desenrollarlo primero y comerme antes que nada el corazón. Y no sólo me pasa con estas divinidades; croissants, ensaimadas y semejantes sufren la misma suerte cuando caen en mis manos. No me digáis que no tenéis alguna manía o ritual con ciertas comidas; comeros los Lacasitos por colores, hacer diseños en el pan con el aceite de la aceitera, untar la mantequilla en una capa perfectamente uniforme, empezar por las cerezas que van unidas de dos en dos, por las galletas rotas o por el relleno de las Oreo…

Cinnamon Rolls {Espirales o Rollos de Canela}
 
Tiempo de Prep (esperas incl.)
Tiempo de Cocción
Tiempo Total
 
Autor:
Tipo de receta: Rolls & Buns
Origen: American
Raciones: 12-14 rolls (según tamaño)
Ingredientes
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)
Para las espirales:
  • 240 ml (1 cup) de leche entera (+ leche extra para pincelar)
  • 75 g (1/3 cup) de mantequilla sin sal
  • 65 g (1/3 cup) de azúcar blanco
  • ½ cucharadita de sal
  • 5 g de levadura seca de panadería
  • 455 - 485 g (3½ - 3¾ cups) de harina de trigo floja (+ harina extra para amasar)
  • 1 huevo (L)
Para el relleno:
  • 45 g (3 cucharadas) de mantequilla sin sal
  • 65 g (1/3 cup) de azúcar blanco
  • 3 cucharaditas de canela de Ceilán molida
Para el glaseado:
  • 85 g (¾ cup) de azúcar glass
  • 3 - 3 ½ cucharadas de sirope de arce
Elaboración
De las espirales y el relleno:
  1. En un cazo a fuego lento calentamos la leche, la mantequilla, el azúcar y la sal y removemos con unas varillas justo hasta que la mantequilla se haya fundido sin dejar que la mezcla llegue a hervir. Retiramos del fuego y dejamos enfriar hasta que se temple.
  2. En el cuenco de nuestra amasadora, equipada con el accesorio de pala, colocamos 325 g (2 ½ cups) de la harina junto con la levadura y mezclamos con unas varillas hasta combinar.
  3. Una vez templada la mezcla anterior, la vamos vertiendo gradualmente sobre la mezcla de harina y levadura mientras combinamos con la pala a baja velocidad.
  4. Seguidamente, añadimos el huevo y mezclamos con suavidad hasta que quede perfectamente integrado.
  5. Cambiamos la pala por el gancho de amasar (si lo vamos a hacer a mano, transferimos la masa a una superficie de trabajo limpia y ligeramente enharinada) y empezamos a amasar al tiempo que vamos agregando gradualmente el resto de la harina, cucharada a cucharada (es posible que no sea necesario añadirla toda), hasta conseguir una masa suave, elástica y homogénea que se despegue con facilidad del cuenco o superficie de trabajo durante unos 5-7 minutos.
  6. Formamos una bola con las manos y la colocamos en un cuenco amplio y limpio, previamente engrasado con una fina película de aceite de sabor neutro (de girasol, por ejemplo). Lo cubrimos con film transparente y dejamos levar en un lugar cálido alejado de las corrientes durante 1 ½ - 2 horas o hasta que doble su volumen.
  7. Mientras tanto, vamos preparando el relleno, para lo que combinamos el azúcar y la canela en un cuenco pequeño y reservamos.
  8. En otro cuenco pequeño, fundimos ligeramente la mantequilla (con cuidado de no quemarla) y dejamos que se temple.
  9. Seguidamente, engrasamos el interior de un molde redondo o fuente apta para el horno de unos 32 cm Ø (12½" aprox.) o un molde rectangular de unos 25 x 38 cm (10" x 15" aprox.)*.
  10. Una vez finalizado el levado de la masa, colocamos sobre la superficie de trabajo, ligeramente enharinada, y la desgasificamos presionándola suavemente con los dedos y la dejamos reposar unos 10 minutos.
  11. Seguidamente, la extendemos con un rodillo de amasar, igualmente enharinado, hasta formar un rectángulo aproximadamente de unos 45 × 30 cm (17½" x 12") y 1 cm (½") de grosor. Si la masa encogiera al intentar extenderla, la dejaremos reposar otros 10 minutos.
  12. Con un pincel de repostería, extendemos la mantequilla derretida y ya templada por toda la superficie de la masa dejando 1 cm de margen por el lado ancho más cercano a nosotros y espolvoreamos la mezcla de azúcar y canela sobre la mantequilla de manera uniforme.
  13. Enrollamos ahora la masa empezando por el lado ancho más alejado de nosotros, ajustando bien pero sin apretar, hasta enrollar toda la masa. Para sellar el rollo podemos pasar un pincel mojado en agua por el margen que hemos dejado sin relleno y sellamos.
  14. Con un cuchillo bien afilado cortamos porciones de unos 3 - 3½ cm de ancho y las vamos colocando en el molde, dejando una separación entre ellas de unos 2 - 2,5 cm.
  15. Cubrimos con film transparente y dejamos levar de nuevo unos 45 minutos de la misma manera que hicimos anteriormente.
  16. Precalentamos el horno (eléctrico y sin aire) a 190ºC (375ºF) y colocamos la rejilla del horno a media altura.
  17. Una vez listos, pincelamos la superficie de cada cinnamon roll con un poco de leche con ayuda de un pincel de repostería.
  18. Seguidamente, horneamos durante unos 25-30 minutos o hasta que queden dorados (si se doraran demasiado, podemos colocar un poco de papel de aluminio holgadamente sobre el molde durante los últimos 10 minutos).
  19. Retiramos del horno y los dejamos templar dentro el molde sobre una rejilla. Mientras tanto, preparamos el glaseado.
Del glaseado:
  1. En un cuenco pequeño tamizamos el azúcar glass.
  2. Añadimos el sirope de arce y mezclamos hasta obtener una mezcla homogénea y algo espesa.
  3. Vertemos el glaseado sobre los cinnamon rolls aún templados y nos los comemos aún calentitos.

    Ya me diréis cuántas veces repetís receta (yo ya he perdido la cuenta!).
    Firma Rosa M Lillo
Notas
- *En caso de no disponer de un molde de estas dimensiones, también puedes repartirlos entre 2 moldes más pequeños.
– El sirope de arce del glaseado es todo un acierto. Si no contáis con este ingrediente, podéis preparar el glaseado clásico, sustituyéndolo por leche entera o incluso nata líquida ligera (18% MG aprox.).
– Una vez estén completamente fríos se pueden congelar (con o sin glaseado); antes de consumirlos los dejaremos a temperatura ambiente durante un par de horas para que se descongelen por completo. Se pueden calentar unos 10 segundos en el microondas justo antes de servir.
– Si lo que quieres es comerte unos deliciosos cinnamon rolls recién hechos para desayunar y no quieres pegarte el madrugón, puedes dejarlos sin hornear en el frigorífico durante toda la noche. Cuando te levantes por la mañana, lo único que necesitas es sacarlos del frigorífico y dejar que pierdan el frío hasta que lleguen a la temperatura ambiente mientras precalientas el horno. ¡Y listos para hornear y comer!
– Mantén la canela (y otras especias aromáticas) en un frasco de cristal bien cerrado y a ser posible en el frigorífico. De este modo conservará todo su aroma y propiedades intactos por mucho más tiempo.
– Día nacional (Suecia) de los cinnamon buns o kanelbulle: 4 de octubre

NOTA: Receta editada el 7 de septiembre, 2016.

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