Irish Soda Bread {la sencillez de la tradición}

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Después de lo que a veces me parece un suspiro, a veces una eternidad, me dispongo la mar de animosa (algo reposada también) a continuar donde lo dejé. Abro de nuevo el blog (¿la contraseña? ¡ah, sí, ya me acuerdo! ¿me acuerdo?) con la esperanza de que siga todo ahí. Bien, todo en su sitio —a veces una, pese a la fe que le profesa a la tecnología, no las tiene todas consigo. Y mientras todo empieza a aparecer en la pantalla, durante esos eternos milisegundos, no puedo dejar de pensar en todo lo que el verano ya ha empezado a dejar atrás.

Irish Soda Bread

Como algunos que me seguís a través de Instagram habréis podido comprobar, entre otras cuantas cosas, mis sentidos se han impregnado del aire y colores de Irlanda. Y de ahí, precisamente, proviene la receta de hoy: este tradicional pan de soda irlandés o soda bread como se conoce en su tierra natal, cuyo aspecto humilde y rústico ya empieza a contarnos parte de su historia al tiempo que esconde toda una serie de virtudes que sólo serán desveladas ante aquellos afortunados que consigan hacerse con un buen ejemplar.

Sí, habéis oído bien, soda. Bicarbonato sódico realmente. Y es que este fabuloso pan está hecho simplemente con este ingrediente, harina de trigo (tradicionalmente integral), sal y buttermilk (o, en ocasiones, sour milk, «leche agria») en su versión más primigenia. Ni una pizca de levadura ni un segundo de levado ni prácticamente amasado. En poco más de media hora lo tienes sobre la mesa listo para hacer las delicias de tus apetencias más panarras. Es decir, un pan hecho a prueba de fallos, para todos aquellos que aún puedan afrontar esto de hacer pan en casa con reservas o para aquellos curiosos que aún no lo conozcan y tengan un gusto por el sabor de la tradición. No me digáis que no es un buen comienzo…

Irish Soda Bread

Y claro, ahora toca un poco de historia. La receta escrita más antigua que se haya podido documentar data de 1836. Durante la segunda mitad del siglo XIX a Irlanda le tocó vivir uno de los episodios más crudos de su historia reciente. Debido a la escasez de muchos alimentos y de la posibilidad de adquirirlos, el soda bread resultaba una de las formas más baratas y asequibles de poner una hogaza de pan sobre la mesa.

Es curioso cómo debido al consiguiente aumento en la demanda de bicarbonato sódico, su precio comenzó a aumentar, llegando a ser difícil de conseguir, lo que dio lugar a que pasara a convertirse en uno de los productos del mercado negro. En ocasiones, lo que adquirían algunos incautos desafortunados que decidían aventurarse a los bajos fondos no era realmente su querido bicarbonato, sino algún componente químico que se hacía pasar por él y que llegó incluso a causar la muerte de algunos de los que lo ingirieron.

Irish Soda Bread

Irish Soda Bread

La situación extremadamente precaria a la que tuvieron que enfrentarse los irlandeses en una de sus épocas más oscuras, empujó a centenas de miles de familias y ciudadanos a emigrar a EE.UU. Y como era de esperar, entre los mínimos enseres elegidos como equipaje viajó también la receta del Irish soda bread. Con el paso de los años, de las generaciones y de los buenos tiempos, la receta fue sufriendo algunas alteraciones o «enriqueciéndose». Hoy en día se trata de un producto muy común y popular al otro lado del charco, pero dista considerablemente de la receta original; por lo general se trata de un tipo de pan algo dulce, elaborado con harina principalmente refinada al que se suelen incorporar huevos, mantequilla, pasas y semillas (de alcaravea, calabaza…).

Puesto que en lugar de levadura el agente leudante para la elaboración de esta variedad de pan es el bicarbonato, no es preciso ni recomendable utilizar harina de fuerza; la harina floja de trigo reúne todas las cualidades necesarias para conseguir un pan a la altura de lo esperado. ¿Os había dicho que otra de las ventajas de este fabuloso descubrimiento es que no necesita amasado? De hecho, manipular la masa en exceso puede arruinar toda la diversión. Es decir, la idea es mezclar los ingredientes hasta que queda todo integrado; si nos dejamos seducir por su agradable textura e irresistible tacto y seguimos trabajándola, acabaremos con un pan extremadamente denso.

Otro de los rasgos distintivos de este particular pan es la representación cruciforme que tradicionalmente se plasma sobre él. Por un lado, puesto que no ha sucedido ningún tipo de levado que haya aireado la masa, es más difícil que el calor penetre correctamente, así que haciendo estos cortes en la superficie de la masa ayudamos a que la cocción en el horno se reparta por su interior. Por otro lado, la forma elegida, originalmente una cruz, es un símbolo muy recurrente procediendo de un país católico como Irlanda —no sólo representa una forma de dar las gracias por los alimentos; también, aunque con un cariz un tanto más supersticioso, de mantener alejado al diablo de los hogares.

Irish Soda Bread
Roast Beef Sandwich

Pese a que ya hemos visto que este soda bread es un habitual en la dieta estadounidense (variaciones incluidas), en Irlanda sigue siendo un pan bastante consumido por sus habitantes hoy por hoy, tanto en sus versiones comerciales como en las más artesanales —mejores o peores, en cualquiera de los casos. Eso sí, el tipo de harina elegido suele ser la de trigo integral y las adiciones, en caso de haberlas, son mínimas. En mi caso, como no podía ser de otra manera, tenía que empezar por la receta básica, ver con mis propios ojos (o más bien, probar con mi propio paladar) de qué estábamos hablando y de ahí a lo que esté por venir. Aun así, desde ya puedo concluir que estoy totalmente fascinada con el resultado; no sólo tiene un sabor verdaderamente sorprendente, su textura, tierna y contundente, nada tiene que envidiar a otros panes elaborados siguiendo un proceso más al uso.

Y os dejo ya con la receta que, como bien supondréis, no puede ser más sencilla. Pero no me quiero despedir sin daros un millón de gracias por vuestra paciencia durante mi ausencia y por seguir por aquí; vuestra inestimable compañía y muestras de cariño a lo largo de este periodo de inactividad estival han sido un verdadero aliciente, por lo que no podía estar más contenta y orgullosa. ¡Si es que vosotros sí que sois más buenos que el pan!

Irish Soda Bread
 
Tiempo de Prep (esperas incl.)
Tiempo de Cocción
Tiempo Total
 
Autor:
Tipo de receta: Bread
Origen: Irish
Raciones: 1 loaf
Ingredientes
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

  • 280 g (2 cups) harina integral de trigo
  • 195 g (1½ cups) harina de trigo floja
  • 1 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1 cucharadita de sal
  • 360 ml (1½ cups) de buttermilk
Elaboración
  1. Precalentamos el horno (eléctrico) a 220ºC (425 degrees F).
  2. Untamos el interior de la bandeja del horno (o una fuente apta para el horno suficientemente amplia) con una fina película de aceite de girasol y reservamos.
  3. En un cuenco grande, tamizamos juntos todos los ingredientes secos (ambas harinas, el bicarbonato y la sal) y mezclamos con unas varillas para asegurarnos de que queda todo perfectamente combinado.
  4. A continuación, con ayuda de una espátula hacemos un hueco en el centro de la mezcla anterior, agregamos el buttermilk y mezclamos lo justo hasta conseguir una mezcla homogénea. Lo mejor es añadir el líquido gradualmente hasta que los ingredientes secos queden hidratados; la masa resultante ha de despegarse sin dificultad del cuenco y mantenerse ligada, aunque de textura algo pegajosa (no se trata de una masa elástica).
  5. Seguidamente, colocamos la masa sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada y la trabajamos con las manos, también enharinadas, utilizando el mínimo de movimientos hasta darle una forma redondeada lo más lisa posible.
  6. La aplanamos suavemente, cortamos una cruz en la parte superior con un cuchillo bien afilado y espolvoreamos con un poco de harina de trigo.
  7. Colocamos nuestro pan en la bandeja del horno (o fuente) que teníamos preparada y horneamos, a media altura, durante unos 35 minutos. Sabremos que está hecho si al golpear en la base del pan suene a hueco.
  8. Dejamos enfriar sobre una rejilla alejado de las corrientes de aire (aunque a mí me gusta empezar a comérmelo cuando aún está un poco calentito).

    Aunque no será lo mismo, podemos disfrutar de nuestro soda bread durante los 2-3 días posteriores, siempre que lo conservemos envuelto en un paño limpio de algodón y nos aseguremos de que no le da el aire.
    Firma Rosa M Lillo
Notas
- Para que tu soda bread no se reseque, salpica el paño con el que lo cubras con un poco de agua.
- No dejes de probar las variaciones que se te ocurran, añadiendo semillas, pasas, cambiando la proporción de harinas, el tipo de harina... Y ya me cuentas!
- Día nacional (EEUU) del bicarbonato sódico: 30 de diciembre.

Fuentes: The Society for the Preservation of Irish Soda BreadEpicurious et al.

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