Lavender Cupcakes with Swiss Meringue Buttercream { Cupcakes de Lavanda con Merengue Suizo }

¿Es posible que quede alguien por ahí que no haya probado o sepa lo que es un cupcake? (Si aún piensas que son magdalenas, por favor, pincha sobre la palabra «cupcake» de la pregunta anterior; ya es hora de despejar esa duda). Aun así, no soy muy dada yo a preparar estos vistosos pastelillos que a tantos encandilan, pero en el caso de estos cupcakes de lavanda no tuve, lo que se dice, demasiadas dudas. Sorprendentes su mezcla de sabor y aroma y esa esponjosidad extrema (por no hablar del hecho de que, sin apenas proponérmelo ni buscarlo, hace unos días acabé con un saquito de flores de lavanda y algo tenía que hacer con ellas. Me entendéis, ¿verdad?).

Cupcakes de lavanda (Stand)

Como algunos ya sabéis, me encanta descubrir y encerrarme en un buen libro siempre que tengo ocasión (y si no, pues se busca, y ya está). Suelo leer, además de los libros de cocina, novelas dentro de una gran variedad de géneros, desde los clásicos de siempre hasta la ficción contemporánea, pasando por algún que otro relato fantástico y algún que otro romance inesperado. No siempre estoy de humor para una historia «importante» (especialmente si llevo ya unas cuantas encadenadas) y entonces es cuando necesito perderme en una historia un tanto más «entrañable», que no me pese tanto durante el resto del día. ¿Y qué tendrá eso que ver con estos cupcakes de lavanda? Os preguntaréis. Seguid leyendo…

Cupcakes de Lavanda (close-up)

Uno de los libros que más me han cautivado en este sentido (y os aseguro que han sido unos cuantos…) ha sido Meet me at the Cupcake Café de la autora británica Jenny Colgan. Y lo curioso de esta historia, es que Jenny es toda una repostera. Casi todos los capítulos comienzan con una receta, cosecha propia de la misma autora (recetas que también podéis consultar, junto con otras tantas, en su página web). Algunos ejemplos son Drop Scones, Orange Cupcakes with Marmalade Icing for a Grumpy Day, Not Going to Work Nutella Cookies, Lemon Getting What You Want Cake y muchas más. Debido a su país de origen, Jenny emplea con frecuencia self-raising flour (harina leudante o bizcochona) y caster sugar (azúcar extrafino). A mí, personalmente, me parece una forma más que genial de descubrir no sólo historias, de aprender a través de la lectura. Conclusión: un buen rollo permanente y unas ganas tremendas de ponerme a hornear constantemente. ¿Es una buena referencia, no? Os aseguro que no tengo nada que ver con las obras que os comento, pero es que hay sólo un puñado de cosas con las que disfrute tanto como comentando libros con amigos. ¿No ha despertado vuestra curiosidad aunque sólo sea un poquito?

Cupcakes de lavanda (bite)

Los que me conocéis más, sabéis que no soy una gran aficionada a lavender_flowersestas tartas en miniatura, aunque las he probado en más de una ocasión y me parecen una solución perfecta y preciosa para esos momentos en los que apetece comer tarta más que nada en el mundo (o casi nada). Me gustan, sobre todo, los sabores tradicionales (chocolate, vainilla; una delicia), pero también me llaman mucho la atención algunos sabores un poco más «arriesgados», como estos cupcakes con flores de lavanda (o espliego) que os traigo hoy. Es inevitable que su delicada aunque inconfundible fragancia y su ligera textura te transporten a otros lugares, a otros momentos; un bocado a esta exquisitez es un viaje de los sentidos. Y por si todo esto fuera poco, os confieso que quedan sorprendentemente deliciosos (aunque esté mal que yo lo diga).

Cupcakes de lavanda (frosting con espátula)

Y para finalizar, una dato curioso: el cupcake más grande del mundo midió más de 3 metros de diámetro, llevó alrededor de 12 horas de horneado, se emplearon más de 90 kg de harina, 90 kg de azúcar, otros 90 kg de mantequilla y 800 huevos!!! Todo esto ocurrió en Detroit, Michigan (EE.UU.) en agosto de 2009. Yo no llegué a verlo, pero para mi gusto, y puesto que la gran baza de estos pastelillos es su tamaño, esto me parece una barbaridad, un atentado contra el buen hacer en lo que a la repostería se refiere. Podéis ver imágenes de la «criatura» aquí.

Lavender Cupcakes with Swiss Meringue Buttercream {Cupcakes de Lavanda con Merengue Suizo}
 
Tiempo de Prep (esperas incl.)
Tiempo de Cocción
Tiempo Total
 
Autor:
Tipo de receta: Cupcakes & Fairy Cakes
Origen: American
Raciones: 12 cupcakes
Ingredientes
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)
Para los cupcakes de lavanda:
  • 115 g (½ cup o 1 stick) de mantequilla sin sal
  • 110 g (½ cup) de azúcar moreno (a ser posible, light brown sugar)
  • 2 huevos (L), ligeramente batidos
  • 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
  • 120 ml (½ cup) de leche semidesnatada
  • 195 g (1½ cups) de harina de trigo leudante o bizcochona (self-raising flour)
  • ¼ cucharadita de sal
  • 1 cucharada de flores de lavanda secas, finamente trituradas (aptas para el consumo)

  • 165 g de claras de huevo pasteurizadas (claras de 5 huevos aprox.)
  • 250 g (1¼ cups) de azúcar blanco
  • 340 g (1½ cups) de mantequilla sin sal, cortada a daditos (ligeramente fría)
  • 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
  • ¼ cucharadita de sal
  • Colorante morado en pasta (yo he usado “Grape Violet” de Sugarflair)
  • Flores de lavanda para decorar
Elaboración
De los cupcakes de lavanda:
  1. Precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC (356ºF) y colocamos la rejilla del horno a media altura.
  2. Preparamos un molde para 12 cupcakes con sus respectivas cápsulas de papel y reservamos.
  3. En un cuenco mediano tamizamos la harina y añadimos las flores de lavanda y la sal. Mezclamos todo bien con unas varillas. Reservamos.
  4. En el cuenco de la amasadora eléctrica, equipada con el accesorio de pala (o en un cuenco grande) batimos ahora la mantequilla durante 1 minuto a velocidad media hasta que quede suave y cremosa.
  5. Añadimos a continuación el azúcar y seguimos batiendo durante 3 ó 4 minutos a velocidad media-alta o hasta que adquiera una consistencia esponjosa y ligera y haya aclarado su color inicial. Con una espátula de silicona, vamos despegando a cada paso los restos de masa que van quedando en los laterales y fondo del cuenco y los incorporamos al resto para que quede bien combinada la mezcla en todo momento.
  6. Reducimos la velocidad y agregamos los huevos, ligeramente batidos, de uno en uno. Nos aseguraremos de que, antes de añadir el siguiente huevo, el primero esté totalmente integrado. Si la mezcla queda con un aspecto como "cortado" no nos preocupamos; al añadir la harina todo vuelve a la normalidad.
  7. Añadimos entonces el extracto de vainilla y batimos hasta obtener una masa uniforme.
  8. Agregamos ahora a velocidad baja, los ingredientes secos que teníamos reservados (harina, sal y flores de lavanda) alternándolos con la leche, empezando y acabando con los primeros, es decir, ⅓ de ingredientes secos, ½ de leche, ⅓ de ing. secos, ½ de leche y finalmente el último ⅓ de ing. secos. En esta última adición apenas mezclaremos la masa; si fuera necesario terminamos ya a mano con unos movimientos envolventes con ayuda de la espátula.
  9. Con la ayuda de una cuchara de helado o con dos cucharas soperas, repartimos la masa por igual entre las 12 cápsulas de papel, procurando llenarlas tan sólo unos ⅔ de su capacidad.
  10. Horneamos durante 18-20 minutos hasta que hayan adquirido un ligero tono dorado o hasta que al insertar una brocheta o cake tester en el centro de uno de ellos (elegiremos el que más en el centro se encuentre) ésta salga limpia. Si no fuera así, comprobaremos cada 2 minutos hasta que lo haga.
  11. Dejamos enfriar sobre una rejilla dentro del molde durante 10 minutos. Pasado este tiempo, los sacamos del molde y dejamos enfriar por completo sobre la rejilla antes de añadir el frosting.
Del frosting (Swiss Meringue Buttercream):
  1. Empezamos limpiando a fondo tanto el cuenco de nuestra amasadora eléctrica, equipada con el accesorio de varillas (o un cuenco grande), así como todos los accesorios con los que trabajaremos (si fuera necesario, nos aseguraremos pasando un pedazo de papel de cocina impregnado en zumo de limón para eliminar cualquier rastro de grasa, pues en caso de haber el más mínimo indicio, las claras no se montarían).
  2. Añadimos las claras de huevo y el azúcar y lo calentamos al baño maría sobre un recipiente con agua caliente (no ha de llegar a hervir), mezclando constante y suavemente con ayuda de unas varillas hasta alcanzar unos 70ºC (160°F) y comprobar que se ha disuelto el azúcar.
  3. Colocamos el cuenco en la base de la amasadora y con el accesorio de varillas (o manualmente en un cuenco grande con unas varillas) empezamos a montar las claras azucaradas durante unos 10 minutos hasta conseguir un merengue de consistencia densa y aspecto satinado. No añadiremos la mantequilla hasta que la base del cuenco no tenga una temperatura neutra al tacto.
  4. Cambiamos las varillas por el accesorio de pala (o por una espátula de silicona si lo hacemos manualmente) y batimos a baja velocidad mientras añadimos los dados de mantequilla de uno en uno hasta que quede todo perfectamente incorporado. Batiremos hasta obtener una mezcla de aspecto sedoso y brillante durante unos 8-10 minutos más. (Si se "cortara", no nos desanimaremos, pues es totalmente normal; seguiremos batiendo hasta obtener la consistencia deseada. Veréis como funciona; ¡es como magia!).
  5. Agregamos ahora el extracto de vainilla y la sal y mezclamos a velocidad baja hasta que quede perfectamente combinado.
  6. Finalmente incorporamos el colorante (que iremos añadiendo progresivamente con la punta de un palillo hasta obtener el color deseado). Mezclamos hasta que nuestro frosting adquiera un color uniforme.
  7. Lo introducimos en una manga pastelera, equipada con una boquilla decorativa (yo he utilizado las boquillas 1M y 1G de Wilton) y decoramos nuestros cupcakes. También podemos prescindir de la manga pastelera y aplicar el frosting con una espátula pequeña angulada.
  8. Terminamos de decorarlos con una ramita de lavanda (asegurándonos de que no ha estado en contacto con pesticidas).

    Si sobraran, se conservan refrigerados y bien cubiertos unos 3 días. Los retiraremos del frigorífico al menos media hora antes de consumirlos.
    Firma Rosa M Lillo
Notas
- Asegúrate de que la lavanda que utilices sea apta para el consumo alimentario. Podrás encontrarla en herboristerías y tiendas de dietética.
- Sí, ya, lo sé... A simple vista, este frosting puede parecer complicado. De verdad que no lo es, pero no os voy a mentir; sí es algo más laborioso y requiere algo más de tiempo que un buttercream convencional, pero merece la pena. Si os decidís a hacerlo, ya lo veréis.
- Si no dispones de un termómetro de cocina, puedes retirar las claras con el azúcar del baño maría cuando el azúcar se haya disuelto por completo y las claras estén calientes.
- Si el frosting quedara demasiado líquido, prueba a refrigerarlo durante unos 15 minutos y vuélvelo a batir hasta que se haya reagrupado de nuevo y haya adquirido una textura suave y sedosa.
- Si te sobrara algo de frosting, buenas noticias: se conserva hasta una semana en el frigorífico y hasta puede congelarse (2-4 meses). En el primer caso, has de conservarlo en un recipiente hermético. En cualquier caso, hay que esperar que vuelva estar a temperatura ambiente y mezclar con las varillas durante unos 5 minutos para que vuelva a adquirir la consistencia correcta.
- Día nacional (EEUU) del cupcake: 15 de diciembre.

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