Bollos suecos de cardamomo {Kardemummabullar}

Estoy segura de que a estas alturas del año no soy la única que necesita hacer un esfuerzo para convencerse de que el verano realmente ha sucedido. ¿A dónde se ha ido? ¿Acaso existe un universo paralelo o una dimensión desconocida donde va a parar todo ese tiempo que nunca quisimos que acabara? ¿No sería increíble que pudiéramos fluctuar a nuestro antojo entre lo vivido y lo viviendo? De acuerdo, quizás esté empezando a desbarrar un poco, pero sólo un poco y sólo quizás… Supongo que como solución a este tipo de emboscadas que nos tiende el tiempo, nuestro instinto de supervivencia nos aviva la memoria y nos azuza la imaginación. O nos mueve a buscar compensaciones más prosaicas, como preparar una buena tanda de bollos suecos de cardamomo ahora que el horno ya no nos mira tan mal…

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Estos bollos de cardamomo o kardemummabullar, como son conocidos en su país de origen (Suecia), no sólo tienen un índice de éxito del 100% en calidad de premio de consolación, su preparación es todo un deleite para los sentidos y el ánimo. El aroma del cardamomo —especia muy habitual en la repostería y, en general, en la cocina suecas— me ha parecido siempre delicadamente sobrecogedor; es abrir el tarro y dejarme seducir al instante por su fragancia, hasta darme cuenta pasado un buen rato de que se me ha ido el santo al cielo y está todo aún por hacer. Y aún no ha llegado la mejor parte; me encanta moler cardamomo. No suelo encontrarlo ya molido, así que, antes de acometer ninguna otra tarea, empiezo por abrir una a una cada vaina para luego molerlas —generalmente a mano en el mortero, lo que me resulta, sencillamente, un placer de placeres— y poder disfrutar así de esta formidable especia en todo su esplendor. Reconozco que todo esto ha sonado ligeramente a efecto psicotrópico; es parte del proceso de compensación por el final de las vacaciones 😉

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Swedish Cardamom Buns (Kardemummabullar)

Balanza mecánica, tan bonita como práctica, de Claudia & Julia.

Y qué os puedo decir cuando se trata de preparar este tipo de masas. ¡Directamente me entusiasma! Ver cómo van tomando forma, manipularlas y manosearlas hasta olvidar en qué día vives. Es tan relajante que poco importa si no se nos da demasiado bien aquello de amasar, si el resultado no es demasiado lucido a la primera o si hemos de volver a empezar hasta conseguirlo. En mi opinión, el mero hecho de dedicarles ese mimo y acabar enharinada hasta las cejas es una auténtica satisfacción. Aquí no nos achantamos ante nada… ¡Y menos aún ante la perspectiva de que la recompensa acabe siendo hincarle el diente a una de estas preciosidades!

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Sin embargo, y a pesar de que el verano nos trae un sinfín de placeres largamente añorados, el otoño que ya llama a la puerta no es para nada un mal plan. En realidad, si dispusiéramos del mismo tiempo libre, sería una de las fechas más esperadas del calendario, si no la más. ¡No puedo esperar a dar forma a todas las recetas que tanto llevo ideando! La caja de Pandora de la especias ya está abierta, así que ya todo es posible.

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Y sin más, os dejo ya con la receta de estos simpáticos y ternísimos bollos suecos con cardamomo. Os garantizo un bocado absolutamente embriagador, digno de los espíritus más valientes que han retomado la vuelta a la rutina y a la realidad con la mejor de las disposiciones. Y de los que no, también. ¡Feliz septiembre a todos!

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Bollos suecos de cardamomo {Kardemummabullar}
 
Tiempo de Prep (esperas incl.)
Tiempo de Cocción
Tiempo Total
 
Autor:
Tipo de receta: Rolls & Buns
Tipo de cocina: Swedish
Raciones: 14 bollos
Ingredientes
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)
Para la masa:
  • 75 g (⅓ cup) de mantequilla sin sal
  • 210 ml (¾ cup + 2 cucharadas) de leche entera
  • 2 g de levadura seca de panadero
  • 65 g (⅓ cup) de azúcar blanco
  • ¼ cucharadita de sal
  • ⅛ cucharadita de cardamomo molido
  • 390 g (3 cups) de harina de fuerza (más harina extra para amasar)
Para el relleno:
Para decorar:
Elaboración
De la masa:
  1. Calentamos ligeramente la leche. Retiramos del fuego, añadimos la mantequilla y removemos hasta que esta última se haya fundido por completo. Una vez quede tibia al tacto (la temperatura ha de ser similar a nuestra temperatura corporal), espolvoreamos la levadura y dejamos reposar sin remover unos 5 minutos. Si vamos a utilizar levadura fresca (ver equivalencias en el link superior), la desmenuzamos con las manos y la desleímos con ayuda de unas varillas.
  2. En el cuenco de nuestra amasadora, equipada con el accesorio de gancho (o en un cuenco amplio y la ayuda de una cuchara de madera) colocamos algo más de la mitad de la harina. Hacemos un hueco en el centro, añadimos la mezcla de leche, mantequilla y levadura y mezclamos con suavidad hasta que todos los ingredientes queden integrados.
  3. Seguidamente, agregamos el resto de la harina, el azúcar, la sal y el cardamomo y continuamos mezclando hasta conseguir una mezcla más o menos uniforme.
  4. Una vez tengamos todos los ingredientes combinados, empezamos a amasar lentamente durante unos 8-10 minutos (algo más si lo hacemos a mano, siempre sobre una superficie de trabajo bien limpia y ligeramente enharinada) hasta conseguir una masa suave y elástica que se despegue fácilmente del cuenco (o de nuestras manos). La masa resultante será algo grasa y bastante blandita, aunque fácilmente manejable.
  5. Finalmente, damos forma de bola a la masa con las manos, la colocamos en un cuenco amplio, ligeramente engrasado (con mantequilla o aceite de girasol), lo cubrimos con film transparente y dejamos levar durante 1 hora en un lugar cálido y alejado de las corrientes de aire.
Del relleno:
  1. Mientras tanto, podemos ir preparando el relleno. Colocamos todos los ingredientes en un cuenco mediano y, con ayuda de una espátula de silicona o una cuchara de madera, combinamos hasta conseguir una especie de pasta. Reservamos.
Formado y horneado:
  1. Una vez transcurrido el tiempo de levado de nuestra masa, la transferimos con suavidad a una superficie de trabajo, ligeramente enharinada, y desgasificamos presionándola con cuidado unas cuantas veces parar liberar las burbujas de gas que se hayan podido formar en su interior. Cubrimos con film transparente y dejamos que se relaje unos 10 minutos.
  2. Posteriormente, sirviéndonos de un rodillo de amasar, extendemos la masa hasta formar un cuadrado de unos 40 x 45 cm y unos 3-4 mm de grosor.
  3. A continuación, extendemos el relleno por toda la superficie del rectángulo con ayuda de una pequeña espátula angulada o el reverso de una cuchara.
  4. Seguidamente, plegamos la masa en tres sobre sí misma, empezando por uno de los lados cortos, como si fuera una carta comercial, procurando que los lados queden lo más rectos e igualados posible.
  5. Ahora, con ayuda de un cuchillo largo y muy bien afilado, empezamos a cortarla en tiras de unos 2 - 2,5 cm, empezando por uno de los extremos más cortos.
  6. A continuación, nos enharinamos ligeramente las manos y, como si fuera el envoltorio de un caramelo, vamos retorciendo cada una de las tiras (yo les he dado unas 6 vueltas aprox.), que acabaremos enrollando sobre sí misma hasta obtener una espiral.
  7. Transferimos nuestros bollos a la bandeja del horno, previamente recubierta con papel vegetal de hornear o un tapete de silicona, pincelamos con el huevo con ayuda de un pincel de repostería, cubrimos con film transparente y dejamos levar de nuevo unos 45 minutos en las mismas condiciones que la vez anterior.
  8. Unos 10-15 minutos antes de que transcurra el tiempo de levado, precalentamos el horno (eléctrico) a 240ºC (425ºF).
  9. Una vez listos nuestros bollos suecos, los pincelamos de nuevo muy suavemente con el huevo batido y terminamos decorándolos con un poco de azúcar perlado*.
  10. Finalmente, reducimos la temperatura del horno a 220ºC (400ºF) y horneamos a media altura unos 8 minutos hasta que adquieran un bonito tono dorado.
  11. Retiramos el horno y dejamos sobre la bandeja unos 10 minutos (aún estarán muy tiernos y por lo tanto algo frágiles) antes de transferirlos y dejarlos enfriar por completo (o hasta que puedas soportarlo) sobre una rejilla.

    Aunque no hay nada como unos kardemummabullar recién hechos, se conservan a temperatura ambiente 1-2 días resguardados del aire en un recipiente hermético.

    Firma Rosa M Lillo

Notas
- *En lugar de azúcar perlado, también es habitual decorarlos con almendras laminadas. Incluso, en caso de ausencia, espolvoreados con un poco de azúcar glass.

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