Mira que es difícil encontrar a quien pueda resistirse a una tortita recién hecha para desayunar. Sobre todo si ya te las encuentras hechas una vez en pie.
Me encanta el pan. Todo tipo de pan. Siempre me han parecido una preciosidad las barras de pan, las hogazas, los panecillos, el pan rústico, el pan de aceite, con cereales, el pan gallego, el pan brioche, la focaccia…
Se acerca la Semana Santa y, tal y como sucede en otras fechas señaladas del calendario, millones de cocinas en todo el mundo empiezan a trabajar a toda máquina para preparar las recetas más tradicionales.
Vaya, primero hemos de aprender qué son los cupcakes, esos ricos pastelillos tan bonitos, después que nada tienen que ver con los muffins, y para rematar que, por supuesto, tampoco se trata de magdalenas decoradas.
El apple crumble es la solución perfecta para esos momentos en que te zamparías una reconfortante y siempre bienvenida ración de tarta de manzana (apple pie), pero no estás por la labor de ponerte a amasar o encaminarte hasta donde sirvan la mejor tarta de la ciudad.
No tenéis más que echar un vistazo a los ingredientes y elaboración de la receta que os traigo en esta ocasión, estas indecentemente deliciosas tostadas francesas — más conocidas por su nombre original: French toast — para daros cuenta de que ésta es quizás la más fácil y rápida de preparar hasta la fecha en la historia de este blog.
La primera vez que oí mencionar el nombre de monkey bread me dio la risa. «No, en serio», exigía yo una vez recuperado el aliento.


