Desde que descubrí que para hacer estos dulces navideños en casa no había que pertenecer necesariamente a la Orden Secreta del Mantecao Sagrao, es decir, que cualquiera puede hacer una docena en un periquete, está escrito en alguna parte que, en cuanto llegan estas fechas (y este año se me ha hecho un poco tarde), comienza la temporada.
Se nos acaba el otoño casi antes de darnos cuenta de que había llegado, pero eso no significa que con él se acaba el tiempo de llenar nuestros hornos de calabaza (y nuestras cacerolas, y las cucharas, y las despensas;
El de hoy es un dulce del que, reconozco, nunca había oído hablar hasta hace bien poco: los requetebritánicos y archinavideños mince pies.
Sí, ya sé que llevamos una rachita por aquí bastante chocolateada… Ah, ¡pero si no oigo a nadie quejarse! ¿No os pasa que, a veces, os da por una cosa y esa cosa os lleva a otra y así sucesivamente sin saber dónde acabará todo?
¿No quería muffins? Pues ahí va una ración doble (¡pero es que ya ni quedan!). Y lo peor es que en casa siguen pidiendo más y más…
Mirando detenidamente estos muffins de limón con semillas de amapola, no me puedo creer que siete meses atrás publicara la primera receta de muffins del blog y desde entonces no haya caído ninguna otra.
Bueno, bueno y bueno. ¿Podría haber algo más suculento, fácil y rápido de preparar que esta receta de blackberry crumble bars (vale, además de un bocadillo)?


