Adoro las nubes. No soy muy de chuches, pero las nubes me chiflan. ¿No os habéis parado nunca a pensar cómo las harán para que tengan esa textura esponjosa y etérea?
La primera vez que la vi, sin foto ni apenas indicaciones ni nada, ni siquiera estaba segura de si la receta sería un bizcocho o unas galletas.
Esta vez no pienso hablar de la vuelta a la rutina después de una buena panzada de fiestas navideñas, pero sí he de empezar con una advertencia muy seria;
A pesar de haber hecho un alto en el camino para disfrutar estas fiestas como se merecen, no quería dejar pasar este día tan especial para muchos sin acordarme de todos vosotros y dedicaros este post.
Hace ya casi un año que hice mi primer Monkey Bread (o «pan de mono») y desde entonces, en casa de no dejan de recordarme lo buenísimo que estaba y lo mucho que llevan sin probarlo.
Mucho y muy variado se ha hablado sobre este humilde plato de origen anglo-irlandés: el Cottage Pie (algo así como «pastel campestre» en español), uno de esos sabores tradicional e indiscutiblemente anglosajón.
Aunque personalmente no estoy familiarizada con el Judaísmo, la primera vez que vi un Challah Bread («jalá» en español) me dejó totalmente cautivada.


