El de hoy es un dulce del que, reconozco, nunca había oído hablar hasta hace bien poco: los requetebritánicos y archinavideños mince pies.
Siempre he admirado este tipo de bizcochos. Para empezar, visualmente me atrae su sencillez, delicada y desnuda; para finalizar, la larga tradición que lleva a sus espaldas, eso siempre me intriga.
¡Por fin llega esta receta! Si no la he hecho antes no ha sido porque sea dificultosa o costosa; la verdad era que le tenía cierto respeto.


