- Importante: el molde NO ha de ser antiadherente. Los mejores son los de aluminio. Si la masa no se puede pegar a los laterales, el bizcocho no subirá.
- Si tu molde no tiene "patitas" para que se pueda enfriar bocabajo (paso imprescindible y fundamental), has de darle igualmente la vuelta al molde, pero prueba a introducir el cuello de una botella (por ejemplo de vino) por el tubo para que el bizcocho quede suspendido y se pueda enfriar como corresponde.
- Este bizcocho en caliente es bastante frágil y quebradizo, pero una vez frío verás que se vuelve mucho más sólido sin perder un ápice de su ligereza y suavidad.
- Aunque sale divino tanto con claras naturales como pasteurizadas, yo he probado a hacerlo de ambas formas y me quedo con las primeras. Ya, es un tostón separar las claras de las yemas y después te quedas con un montón de estas últimas y a ver qué haces. Pues natillas, por ejemplo, o crema catalana, o unos spaguetti carbonara...
- No os preocupéis si al desmoldar no queda perfecto, es lo esperable y uno de sus encantos.
- Puedes sustituir el extracto de almendra por unas gotas de extracto de limón o 1 cucharadita de zumo de limón natural.
- También puedes utilizar azúcar blanco normal en lugar del superfino.
- Si lo que quieres es convertir tu tradicional angel food cake en una tradicionalmente irresistible angel food cake de chocolate (descuida, seguirá siendo divina), sólo has de sustituir ¼ de la harina por ¼ de cacao puro en polvo (ojo, del desgrasado y sin azúcar).
- Día nacional (EEUU) del Angel Food Cake: 10 de octubre.