- No te cortes y, si te gusta calentito aunque ya no esté recién hecho, puedes introducir la porción que te vayas a comer en el microondas durante unos 10-15 segundos (según su tamaño) a potencia media.
- Si estás planeando desayunar un delicioso monkey bread recién hecho, pero de verdad recién hecho, tienes que planificar con un día de antelación. Prepara la masa para que el primer levado transcurra por la noche en el frigorífico (bien cubierto con film transparente). En cuanto te levantes, sigues el procedimiento desde el punto 1 del apartado Forma y Horneado. El segundo levado no te lo puedes ahorrar, así que tendrás que madrugar un poquito, eso sí. Pero merecerá la pena.
- Obviamente, aunque la gracia está en comerlo con las manos, puedes cortarlo en porciones como si de un bizcocho se tratara.
- Sí, estáis en lo cierto; hace falta algo de tiempo para los levados y ser mínimamente meticuloso y paciente a la hora de hacer las bolas de masa y rebozarlas una a una. Sin embargo, este postre obviamente no requiere una habilidad extrema. Es divertido y entretenido y disfrutar de un solo bocado una vez terminado es la mayor de las recompensas. Para los más resistentes o menos previsores, os confesaré un secreto: existe la versión rápida, con masa de pan congelada (yo nunca he visto en el súper, pero a lo mejor es que tampoco iba buscando) y así sólo tienes que hacer las bolitas, rebozarlas y hornear tu pan de mono rápido. ¿Qué, te atreves?
- Si te decantas por añadirle los chips de chocolate, puedes incrementar la cantidad a tu gusto. Yo le he puesto pocos esta vez (la verdad es que no tenía más ni tampoco ganas de salir sólo por eso), pero lo he agradecido, pues así he podido apreciar perfectamente el increíble sabor y la textura indescriptible de la miga con todos los matices que le proporcionan un buen levado, la canela, la mantequilla y el azúcar moreno.