En un cuenco grande, mezclamos el azúcar con la ralladura de naranja, friccionando esta última a conciencia entre las yemas de los dedos para que libere todos sus aceites y el azúcar quede bien impregnado.
A continuación, tamizamos la harina junto con la levadura y la sal directamente sobre el azúcar aromatizado y añadimos las semillas de amapola. Mezclamos con unas varillas hasta que quede todo perfectamente combinado y reservamos.
En otro cuenco aparte, batimos bien los huevos junto con la leche, el extracto de vainilla, el zumo de naranja y el aceite hasta obtener una mezcla homogénea.
Seguidamente, hacemos un hueco en el centro de los ingredientes secos que teníamos reservados (punto 4), vertemos en él la mezcla de ingredientes líquidos (punto anterior) y combinamos suavemente con ayuda de una espátula de silicona o una cuchara de madera lo justo hasta que quede todo más o menos integrado. No es necesario que acabemos con una masa perfectamente homogénea; cualquier pequeño grumo o resto de harina sin disolver que pudiera quedar, acabaría por emulsionarse durante el horneado.
Vertemos la mezcla en el molde que teníamos preparado y damos unos golpecitos suavemente contra la encimera para eliminar las posibles burbujas de aire que se hayan podido quedar en el interior de la masa.
Horneamos durante unos 50-55 minutos hasta que haya adquirido un tono dorado intenso y al insertar una brocheta o cake tester en el centro del bizcocho, ésta salga limpia de migas. Si no fuera así, comprobaremos cada 2 minutos hasta que lo haga.
Dejamos enfriar sobre una rejilla dentro del molde durante 10 minutos. Pasado este tiempo, desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre la rejilla antes de glasear o consumir.
De la glasa:
Mientras se enfría nuestro suculento bizcocho, en un cuenco pequeño vamos mezclando el azúcar glass con el zumo de naranja (que añadiremos poco a poco mientras removemos hasta conseguir la consistencia deseada) y las semillas de amapola (en caso de usarlas) hasta que el azúcar se haya disuelto por completo. Debe tener una consistencia densa, similar a la de la miel en invierno. Si quedara demasiado espeso o demasiado fluido, añadiremos un poco más de zumo o de azúcar glass respectivamente hasta lograr la consistencia deseada.
Dejamos caer sobre el bizcocho, completamente frío, hasta que caiga generosamente por los laterales y esperamos a que se solidifique antes de servir o de conservar.Se conserva durante 3-4 días a temperatura ambiente bien cubierto.
Notas
- Si no quieres glasear tu bizcocho de naranja, puedes simplemente espolvorearlo con un poco de azúcar glass o dejarlo tal cual, pero es posible que, en este último caso, necesites añadir 50 g (1/4 cup) de azúcar blanco a los ingredientes del bizcocho. Es un bocado exquisito en cualquier caso. - Si prefieres tu bizcocho con una textura más cremosa, prueba a sustituir la leche por la misma cantidad de yogur griego. - Allá donde ponga "naranja" puedes poner "limón" y ya tienes otra receta impresionante. - Esta receta se puede convertir en unos deliciosos muffins, tan sólo cambiando el molde específico (y reduciendo hasta 20-22 minutos el tiempo de horneado. - Se puede prescindir de las semillas de amapola sin ningún problema, pero es una lástima...
Recipe by Pemberley Cup & Cakes at https://pemberleycupandcakes.com/2013/05/30/orange-poppy-seed-cake/