- En lugar de fresas, para esta receta podemos utilizar casi cualquier variedad de fruta de verano –frambuesas, melocotones, ciruelas, albaricoques...– aunque dependiendo del tipo de fruta elegido, quizás debamos ajustar la cantidad de azúcar empleada.
- Los recortes de masa sobrantes los podemos reagrupar (plegándolos sobre sí mismos hasta formar una bola); los envolvemos en film transparente y papel de aluminio y congelamos hasta 2 meses. Se descongelan en el frigorífico durante toda la noche. A la mañana siguiente, con el rodillo volvemos a extender la masa (aún fría) y podemos sacar hasta 2 shortcakes más (quizás algo más pequeñas).
- Para extraer las semillas de la vaina de vainilla, utilizaremos un cuchillo bien afilado. Abrimos la vaina longitudinalmente y rascamos las semillas del interior de ambas partes suavemente con el canto del cuchillo.
- Para conseguir que nuestra nata se monte más fácilmente, mantendremos los utensilios que vayamos a utilizar (cuenco y varillas) refrigerados hasta su uso.
- Si lo preferimos, en lugar de preparar esta receta en versión individual, también podemos hacer una única tarta más grande. Tan sólo dividiremos la masa en dos y formaremos 2 círculos más grandes en lugar de cortar 8 círculos más pequeños. El tiempo de horneado aumentará ligeramente, así que hay que prestar especial atención para que no se nos quede cruda ni se nos cueza en exceso.
- Día nacional (EE.UU.) de las strawberry shortcakes: 14 de junio.