- La
brown butter o
beurre noisette se puede conservar refrigerada en un recipiente con cierre hermético durante semanas (aunque conviene hacer la cantidad justa que se vaya a utilizar); sólo habrá que volver a fundirla, pero sin que llegue a tostarse (o quemarse) de nuevo. Siempre deberemos emplearla a temperatura ambiente.
- Si necesitáramos hacer varias tandas porque nuestro molde tiene menos cavidades que masa hemos preparado, mantendríamos siempre la masa refrigerada entre tanda y tanda. Igualmente, tras la primera tanda, una vez frío limpiaremos a fondo el molde, lo volveremos a engrasar y a refrigerar igual que hicimos anteriormente.
- En lugar de utilizar ralladura de limón, puedes aromatizar tus
madeleines con un toque de tu elección personal (naranja, cardamomo, etc.).
- Podrías prescindir de la miel también, pero has de saber que además de no aportar sabor (siempre que elijas una variedad suave), proporcionará mayor jugosidad y ayudará a que se mantengan tiernas por más tiempo.
-
Para esta receta, yo he utilizado el molde para madeleines de Le Creuset, que lo encuentras en la tienda online Claudia & Julia, así como la rejilla enfriadora de cobre de Nordic Ware.