- Una vez fríos se pueden congelar. Para descongelarlos los podemos introducir directamente en el horno (eléctrico) a 160ºC durante unos minutos.
- También se pueden congelar crudos, justo antes de meterlos en el horno. Cuando vayamos a consumirlos, los hornearemos directamente, sin descongelar, alargando el tiempo de horneado 5 minutos o hasta que hayan crecido lo suficiente y estén dorados por encima.
- Si no quieres usar nata montada pero no encuentras clotted cream, tienes otras alternativas. No puede ser más sencillo hacerla en casa (aunque has de dar primero con nata sin pasteurizar, y eso es más complicado). Eso sí, hay que planificar con tiempo. Si ésa tampoco es opción, en ese mismo enlace encontrarás las pistas para elaborar un sucedáneo muy interesante.
- Ésta es la receta de los scones clásicos, pero también puedes hacerlos más emocionantes añadiéndoles algunos ingredientes de tu elección (como pasas, arándanos deshidratados... incluso aceitunas o chips de chocolate!) en el momento en que añadas la leche. Con un puñadito será suficiente.
- Ni que decir tiene que si queremos convertir nuestros Classic Scones en Buttermilk Scones -nada más rico- sólo hemos de sustituir la leche por buttermilk. Así de sencillo.
- Día nacional del scone: 30 de mayo.