Colocamos el zumo de manzana, la mantequilla, el azúcar moreno, la harina fina de maíz y la canela molida en un cazo amplio a fuego medio-alto, combinamos con unas varillas hasta disolver bien todos los ingredientes y lo llevamos todo a ebullición, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue.
Una vez rompa a hervir, reducimos a fuego medio-bajo y dejamos que reduzca unas ¾ partes durante unos 40-45 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta conseguir una consistencia ligeramente caramelizada y algo más densa (hay que tener en cuenta que al enfriarse, espesará un poco más).
Retiramos del fuego, añadimos el extracto de vainilla y removemos hasta combinarlo todo bien. Reservamos mientras se templa.*
Colocamos la mitad de la mantequilla (2 cucharadas; reservamos la otra mitad para más adelante) en una sartén de hierro redonda o skillet de unos 23 cm (9") Ø (importante: ha de ser apta para el horno) y la derretimos a fuego medio.
A continuación, añadimos la manzana (previamente pelada, descorazonada, cortada en 4 cuartos y fileteada en finas rodajitas como de ½ cm de grosor), el azúcar moreno y ½ cucharadita de canela (reservamos la otra media para la mezcla de ingredientes líquidos más adelante) y dejamos cocer durante unos 5 minutos, removiendo con frecuencia con una espátula de silicona o una cuchara de madera, hasta que la fruta quede algo tierna y bien impregnada con el jugo (que casi habrá desaparecido). Retiramos del fuego y reservamos en una fuente aparte.
Con mucho cuidado de no quemarnos, limpiamos de inmediato la sartén con papel de cocina y la introducimos en el horno durante unos 8-10 minutos hasta que esté bien caliente.
Mientras tanto, en un cuenco grande, batimos los huevos, la leche y el extracto de vainilla con ayuda de unas varillas hasta conseguir una mezcla homogénea.
A continuación, agregamos la harina (previamente, tamizada), la ½ cucharadita de canela restante y la sal y mezclamos suavemente lo justo hasta que quede todo perfectamente combinado. Reservamos.
Retiramos la skillet del horno con mucho cuidado de no quemarnos, añadimos la mantequilla restante, haciendo girar la sartén para que se vayan recubriendo bien el fondo y laterales al tiempo que se funde la mantequilla.
Seguidamente, colocamos la manzana cocida que teníamos reservada en el centro de la skillet, repartimos más o menos uniformemente por la base con ayuda de una espátula y vertemos la mezcla líquida sobre la fruta.
Inmediatamente, volvemos a introducir en el horno y horneamos durante unos 12-15 minutos hasta que la masa crezca (considerablemente) y adquiera un bonito tono dorado por los bordes; el centro ha de quedar cuajado, aunque ligeramente cremoso.
Servimos de inmediato directamente en la skillet, acompañado con una generosa cucharada de crème fraîche en el centro (opcional) y regado con el sirope de manzana. Indescriptible...
Notas
- *Para adelantar un poco de tarea y ahorrar tiempo, puedes preparar este sirope de manzana con antelación (hasta 1 semana antes de utilizarlo). Dejaremos primero que se enfríe, lo colocamos en un tarro de cristal y lo refrigeramos. A la hora de utilizarlo, lo dejaremos a temperatura ambiente hasta que pierda el frío. - De la misma manera que este tipo de masas crece de manera dramática durante el horneado, se desinfla al poco de salir del horno. Así que si quieres impresionar a alguien, procura que sean testigos de su fugaz proeza. - Otra alternativa para elaborar esta receta es añadir la manzana caramelizada como acompañamiento en el plato junto al Dutch baby al final, una vez horneado éste, en lugar de incorporarla al conjunto. - También puedes simplificar mucho las cosas sustituyendo el sirope de manzana por sirope de arce; siempre un acierto.
Recipe by Pemberley Cup & Cakes at https://pemberleycupandcakes.com/2016/03/17/apple-dutch-baby-tambien-conocido-como-german-pancake/