- Si vas a amasar a mano, ármate de paciencia y tesón; es una gozada, pero requiere algo dedicación. Para incorporar la mantequilla (también de forma gradual), uno de los mejores métodos es el
amasado francés. Se trata de una masa muy maleable y pegajosa inicialmente, pero su textura se irá transformando en algo sublime según vayas avanzando. Así que no desistas ;)
- Si vas a hornear piezas más grandes, es mejor que reduzcas la temperatura del horno a 190ºC (sin ventilador). Igualmente, tu
brioche estará hecho cuando haya adquirido un intenso y precioso tono dorado, pero llevará algo más de tiempo; unos 20-30 minutos, según tamaño.
- Esta masa admite otras muchas presentaciones: lo puedes trenzar, dejarlo redondito tipo bollo, etc. Deja que tu imaginación ponga los límites.
- En el improbable caso de que te encuentres con que tu
brioche se ha quedado seco al cabo de los días, utilízalo para preparar unas formidables
French toasts (o tostadas francesas). Indescriptible. En serio.