- Aunque es una receta sumamente sencilla, es posible que los primeros crumpets que hagas se te resistan un poco; es decir, te pueden salir de fábula, pero sin agujeritos. Estarán de muerte igualmente, te lo aseguro, y por dentro quedarán bien esponjosos y aireados, pero lisos por fuera. De hecho, hay muchas recetas publicadas (incluso en sitios de renombre) que muestran así los crumpets. Sin embargo, si eres mínimamente perfeccionista y quieres tus agujeritos en su sitio (como me suele pasar a mí), sólo has de practicar con la masa hasta dar con la consistencia idónea: ha de quedar lo suficientemente líquida para que el aire se expanda con el calor, pero lo suficientemente densa como para que no se escape por la base de los aros mientras se cuece. Créeme si te digo que hay pocas cosas comparables a saborear un buen crumpet calentito después de que haya ido absorbiendo su mantequilla fundida a través de todos esos agujeritos. En serio, si no lo has hecho, tienes que probarlo.
- *Si no dispones de aros de emplatar, cortapastas (o, muy probablemente, crumpet rings), te alegrará saber que es muy común utilizar latas de conservas (tipo latas de atún). Obviamente, para que funcione el invento, previamente tendrás que quitarles las caras superior e inferior con un abrelatas de los que no dejan bordes.
- Las proporciones de harina floja y harina de fuerza pueden variar; hay quien prefiere 100% de harina de fuerza o hasta el 100% de harina floja. Ante la duda, empieza por el 50%-50% y ve variando a tu gusto.