- *Igualmente, podemos amasar nuestro pan al estilo tradicional o incluso con la ayuda de una
amasadora eléctrica (preferiblemente, de sobremesa), equipada con el accesorio de gancho. También necesitaremos un recipiente alternativo para el horneado; un
molde rectangular del tipo loaf pan de unos 20 x 30 x 6,5 cm (8 x 4 x 2½-inch), previamente
engrasado, será perfecto. Desmoldaremos nada más retirar nuestro pan del horno y dejaremos enfriar por completo sobre una
rejilla.
- Si queremos una miga más tierna y una corteza más crujiente, un buen truco es colocar una bandeja (cualquier recipiente apto para horno, servirá) con cubitos de hielo en la parte inferior del horno durante el horneado.
- Dependiendo del endulzante que utilicemos, nuestro pan tendrá un matiz de sabor u otro. Yo he usado miel de romero y el resultado ha sido fantástico. Si te decantas por la melaza, le aportarás un sabor algo más intenso, como a regaliz, y un tono más oscurecido. El sirope de arce apenas añade sabor al pan, pero notarás su suavidad al primer bocado. Si no te convence ningunas de estas propuestas, siempre puedes utilizar la misma cantidad de azúcar blanco.
- Este pan integral, como casi todos, se conserva congelado perfectamente durante 2-3 meses; sólo hemos de envolverlo bien en film transparente primero y después en papel de aluminio. Para descongelar, sencillamente dejaremos nuestra barra de pan integral a temperatura ambiente hasta que recupere su ternura.
- Día internacional del pan: 16 de octubre.