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Para dar distintos sabores: Sustituye el extracto de vainilla por otro extracto de diferente sabor (
peppermint, almendra (1/2 cucharadita), fresa, menta, limón, etc.).
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Para darles color (por dentro): Después de añadir el extracto de nuestra elección, añade ¼ cucharadita (o más, si quieres un color más intenso) de colorante alimentario en gel o en pasta y mezcla hasta conseguir un color uniforme.
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Para cortarlos en distintas formas: Preferiblemente, utiliza un recipiente algo más amplio para que los
marshmallows queden menos gruesos y sean así más fáciles de cortar. Lo más sencillo es utilizar un
cortapastas de formas básicas (redondo, por ejemplo) y bien recubierto de azúcar glass para evitar que se pegue. Así quedan fenomenal, pero he de decir de que de esta forma se desperdicia bastante masa.
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Para hacer mini marshmallows: Podemos incluso rellenar una
manga pastelera, con una boquilla redonda acoplada (de unos 1,5 cm), con la masa de
marshmallows recién mezclada. Trazaremos tiras de masa sobre una bandeja, recubierta con papel vegetal, dejando una distancia de unos 2 cm entre una y otra. Espolvoreamos con la mezcla de azúcar glass hasta cubrirlas por completo y dejamos secar durante unas 6 horas. A continuación, cortamos en pedazos de unos 1,5-2 cm con ayuda de un cuchillo o unas tijeras (o incluso, un cortapizzas), recubierto(s) de más azúcar glass, y los rebozamos individualmente en la misma mezcla de azúcar glass.
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Para recubrirlos de chocolate: En un cuenco mediano resistente al calor
derretimos unos 225 g (8 oz aprox.) de chocolate negro con leche y sumergimos nuestros
marshmallows de uno en uno total o parcialmente. Dejamos escurrir el exceso de chocolate y los colocamos sobre una
rejilla bien rectos hasta que se solidifique la cobertura de chocolate.
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Para decorarlos: Nonpareils, cristales o perlas de azúcar y otras decoraciones (coco rallado, caco en polvo o incluso frutos secos tostados y triturados) son perfectos para decorar nuestros
marshmallows; no sólo les darán un aspecto más festivo, sino que además les aportarán nuevas texturas. Elige el tipo de decoración que prefieras y colócalo en un cuenco. Con un
pincel de repostería, humedecemos ligeramente la superficie de nuestro
marshmallow que queramos decorar y presionamos ligeramente en el cuenco para que se adhiera bien la decoración elegida. Si los hemos recubierto de chocolate y queremos rematarlos además con algunos
sprinkles, dejaremos caer estos sobre el chocolate aún templado y esperaremos a que se solidifique.
- *Si preferimos evitar el sirope de maíz, siempre podemos hacer
nuestro propio sirope casero o
azúcar invertido (que es lo que realmente evita que el azúcar vuelva a cristalizarse en helados, dulces y numerosos productos de panadería). Para ½ l. (2 cups) necesitaremos:
240 ml (1 cup) de agua,
500 g (2½ cups) de azúcar de caña,
½ cucharadita de
cremor tártaro y
una pizca de sal.
1. En un cazo bien amplio (y con cierta profundidad) combinamos todos los ingredientes con ayuda de unas varillas a fuego lento hasta que el azúcar se haya disuelto por completo. Mientras esperamos a que hierva, iremos disolviendo también los restos de azúcar que puedan haberse quedado adheridos a los laterales del cazo con un
pincel de repostería humedecido en agua.
2. Subimos a fuego fuerte y dejamos de remover. Colocamos un
termómetro de cocina dentro del cazo y llevamos a ebullición (una vez hierva, ya no es necesario que disolvamos los restos de azúcar del cazo). Retiramos del fuego tan pronto como la mezcla alcance los 115ºC (240 degrees F), lo que se conoce como "punto de bolita blanda".
3. Dejamos enfriar sin tocarlo durante al menos 1 hora. Una vez frío, su consistencia será bastante más densa que la del sirope de maíz. Así que a la hora de utilizarlo, lo recalentaremos siguiendo cualquiera de los métodos que prefiramos: o en el microondas (a potencia máxima en intervalos de 30 segundos hasta que se vuelva más o menos semi líquido; lo que suele llevar alrededor de 1-1.5 minutos en total) o al baño María.
Para conservarlo, lo introduciremos en tarros de cristal bien cerrados y lo colocaremos en un lugar alejado de la luz directa del sol. Se conserva unos 2-3 meses (no conviene moverlo demasiado mientas no se use).
IMPORTANTE: Al recalentar nuestro azúcar invertido es posible que el azúcar empiece a cristalizarse de nuevo, así que es conveniente conservarlo en cantidades más o menos pequeñas (como 240 ml/1 cup), que es lo que se precisa en la mayoría de las recetas.
Receta adaptada del Cane Syrup de "The Kitchn".