75 g ( ⅓ cup ) de mantequilla sin sal, cortada en dados
120 ml (½ cup) de nata líquida para montar (mín. 35% MG), templada
¼ cucharadita de sal*
1 cucharadita de extracto puro de vainilla (opcional)
Elaboración
Colocamos el azúcar en un cazo amplio a fuego medio-suave y vamos removiendo con unas varillas de mango largo hasta que el azúcar se funda. Pasará de un estado sólido a líquido pasando por varias etapas intermedias, de un tono ligeramente dorado a ámbar intenso y una consistencia más densa según avance la cocción. Una vez se haya fundido el azúcar, dejamos de remover para evitar que el azúcar cristalice; haremos girar el cazo ocasionalmente para asegurarnos de que se reparta el calor de manera uniforme (no conviene superar los 180ºC - 350ºF o dejar que adquiera un tono demasiado oscuro; el azúcar se quema en cuestión de segundos). ATENCIÓN: Trabajar con azúcar caliente es muy delicado, así que ojo con las quemaduras; toda precaución es poca.
En el momento en que tengamos el azúcar fundido por completo y el tono deseado, añadimos de inmediato la mantequilla con cuidado de que no nos salpique; el azúcar burbujeará tan pronto como entre en contacto con la materia grasa. Removemos de nuevo hasta que queden ambos ingredientes perfectamente combinados y entonces retiramos del fuego.
A continuación, agregamos la nata líquida templada, progresivamente y sin dejar de remover hasta obtener una textura homogénea y suave. El azúcar reaccionará borboteando de nuevo, así que cuidado extremo, pues el vapor que generará puede producir quemaduras igualmente.
Finalmente, añadimos la sal (y el extracto de vainilla, en caso de usarlo) y removemos hasta disolver. Dejamos reposar unos 10-15 minutos.
Transferimos a un tarro de cristal y dejamos que se temple a temperatura ambiente.
Mientras no la vayamos a usar, la mantendremos refrigerada y en el tarro de cristal siempre bien cerrado, donde se puede conservar hasta 1 mes.
Notas
- *Para convertir nuestra salsa de caramelo en salsa de caramelo salado; tan sólo has de incrementar la cantidad de sal a 1 cucharadita. Tampoco está de más añadir algo más de sal en escamas a modo de decoración en el momento de servir. - No olvides, bajo ningún concepto, poner a remojo con agua caliente todos los utensilios utilizados nada más terminar. Ya sabes a qué me refiero, ¿verdad?. - Además de vainilla, podemos enriquecer nuestra salsa de caramelo con algún licor, como ron, brandy o bourbon.
Recipe by Pemberley Cup & Cakes at https://pemberleycupandcakes.com/2016/09/28/salsa-de-caramelo-homemade-caramel-sauce/