Victoria Sponge Cake {un «Sandwich» llamado Victoria}

Llevaba yo no sé ya cuánto tiempo queriendo hacer una Victoria sponge cake (tarta Victoria, en español). Veía fresas dondequiera que mirara; de hecho, llevaban ya días apoderándose de mercados y hogares, llenándolo todo de color y fragancia. Las señales no podían ser más inequívocas. Lo que me puede a mí un clásico, hay que ver… Esta tarta debe su nombre, como no podía ser de otra manera, a la archipopular reina Victoria del Reino Unido (1819-1901; en fin, el siglo XIX otra vez…). La cosa estaba bien clara; la decimonónica tarta estaba servida.

Victoria Sponge Cake {Tarta Victoria}

La buena mujer era muy partidaria ella de servir un buen bizcocho acompañando su afternoon tea. Desde entonces hasta nuestros días, su reputación y consumo no han hecho más que crecer, hasta el punto de convertirse en todo un icono, un clásico indiscutible de la repostería inglesa. Aunque son varias las versiones que podemos encontrar a lo largo y ancho del tiempo y el espacio, la variaciones son mínimas; la típica tarta Victoria suele constar de dos bizcochos básicos (al más puro estilo pound cake), entre los que se extiende una capa de mermelada de frambuesa o de fresa y otra bien generosa de nata montada azucarada. No es habitual aplicar ningún tipo de cobertura o decoración, salvo por un poco de azúcar glass espolvoreado sobre su superficie.

Victoria Sponge Cake {Tarta Victoria}

En ocasiones, esta tarta recibe el nombre de Victoria sandwich y también, aunque de forma menos popular, tarta victoriana. A pesar de que se trata de una tarta muy sencilla, si queremos disfrutar de una Victoria sponge cake como es debido, no podemos perder de vista, bajo ningún concepto, las temperaturas y tiempos indicados en la receta. El resultado final está 100% sujeto a que se sigan estos preceptos, hasta el punto de que, en ocasiones, grandes marcas fabricantes de electrodomésticos han llegado a utilizar esta tarta como referencia a la hora de probar los ajustes y el funcionamiento de sus hornos.

Fuente: Wikipedia

Tarta Victoria (close-up)

Un reciente sondeo realizado en el Reino Unido por el National Trust pone de manifiesto que la Victoria sponge cake es la preferida indiscutible por la población, vendiéndose más del 50% de esta tarta que de su principal rival, la tarta de chocolate. En tercer lugar, los británicos prefieren endulzar sus momentos más golosos con una rica tarta de café y nueces, seguida de la tarta de zanahoria (carrot cake), que ostenta un digno cuarto puesto. ¿Y tú, cuál prefieres?

NOTA: No os podéis imaginar lo que me ha costado en esta ocasión no añadir unos arándanos al relleno 😛

Victoria Sponge Cake {un "Sandwich" llamado Victoria}
 
Tiempo de Prep (esperas incl.)
Tiempo de Cocción
Tiempo Total
 
Autor:
Tipo de receta: Layer Cakes
Origen: British
Raciones: 8-10
Ingredientes
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)
Para el bizcocho:
  • 225g (1 cup - 2 sticks) de mantequilla sin sal
  • 225g (1 cup + 2 cucharadas) de azúcar superfino (caster sugar)
  • 4 huevos (M)
  • 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
  • 225g (1¾ cups) de harina de trigo bizcochona (self-raising flour)
  • Ralladura de 1 limón mediano
  • 30 ml (2 cucharadas) de leche (para aligerar)
  • Azúcar glass para decorar

Para el relleno:
  • 150 ml (2/3 cup) de nata líquida para montar (mín. 35% MG), bien fría
  • 1 vaina de vainilla
  • 1 cucharada de azúcar superfino (caster sugar)
  • 250 g de fresas (limpias y sin sépalos)
  • 150 g de mermelada de fresa
  • 1 cucharada de zumo de limón
Elaboración
Del bizcocho:
  1. Precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC y colocamos la rejilla a media altura.
  2. Tamizamos la harina en un cuenco mediano.
  3. Añadimos la ralladura de limón a la harina, mezclamos con unas varillas hasta combinar bien y reservamos.
  4. Engrasamos bien 2 moldes redondos (fondo y laterales) de 20 cm (8") de Ø, preferiblemente, con base desmontable. Recortamos el papel de horno con la forma de la base de los moldes (usamos una base como plantilla; es más fácil y rápido si doblamos el papel en 2 y recortamos sólo una vez) y colocamos los 2 círculos en el fondo de cada molde. Engrasamos también sobre el papel. Reservamos.
  5. En el cuenco de nuestra amasadora con el accesorio de pala (o en otro cuenco grande), batimos la mantequilla a velocidad media durante 1 -2 minutos hasta que adquiera una textura cremosa y suave.
  6. Con ayuda de una espátula de silicona, iremos despegando, a medida que avancemos, la masa adherida a los bordes y al fondo del cuenco. A continuación, agregamos el azúcar y seguimos batiendo a velocidad media-alta hasta conseguir una masa esponjosa y ligera y que haya adquirido un color más pálido (2 - 3 minutos más).
  7. Reducimos la velocidad y añadimos los huevos, previamente batidos y de uno en uno, asegurándonos de que cada uno queda bien integrado antes de agregar el siguiente.
  8. Seguidamente, añadimos el extracto de vainilla y mezclamos bien.
  9. Volvemos a despegar la masa del cuenco e incorporamos la harina con la ralladura de limón en dos tandas, mezclando en cada adición sólo lo justo para integrar los ingredientes. Si la masa hubiera quedado demasiado densa, añadiríamos un poco de leche hasta adquirir una consistencia un tanto más ligera, similar a la del helado.
  10. Dividimos la masa en 2 partes iguales, la repartimos entre los 2 moldes que teníamos preparados y alisamos la superficie con una espátula pequeña angulada.
  11. Horneamos durante 20-25 minutos. Antes de sacar los bizcochos, comprobamos si están bien horneados insertando una brocheta o cake tester en el centro; si sale limpia ya está, si no, vamos comprobando cada par de minutos hasta que salga.
  12. Una vez horneados correctamente, los sacamos del horno y los dejamos enfriar en sus moldes sobre una rejilla durante 5 minutos.
  13. Finalmente, desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de montar nuestra tarta. (Si tenemos tiempo, una vez fríos, envolvemos nuestros bizcochos en film transparente individualmente y los dejamos en el frigorífico durante toda la noche para que se asienten mejor la miga y los sabores.)
Del relleno:
- Mermelada con fresas:
  1. Limpiamos las fresas, quitamos los restos del cáliz y el tallo y las cortamos en lonchas de un grosor medio.
  2. Calentamos ligeramente la mermelada a fuego lento sin dejar de remover.
  3. Retiramos la mermelada del fuego y añadimos las fresas troceadas. Mezclamos bien y dejamos enfriar.
- Nata montada azucarada:
  1. Mientras tanto, extraemos las semillas de la vaina de vainilla. La mejor manera de hacerlo es abriendo la vaina a lo largo con un cuchillo bien afilado y rascando con el canto romo el interior hasta obtener las semillas. Reservamos.
  2. Con el accesorio de varillas (previamente enfriadas en el frigorífico), batimos la nata, el azúcar, el zumo de limón y las semillas de vainilla a velocidad media-alta justo hasta que se formen picos firmes. Si nos excedemos montando la nata, el calor generado arruinará la consistencia y quedará como si se hubiera cortado (otra forma de obtener mantequilla y buttermilk).
Montaje de la tarta:
  1. Si fuera necesario, con un cuchillo de sierra largo o lira recortaremos los bizcochos lo justo para igualar y nivelar las superficies. Con la ayuda de un pincel de repostería limpiamos los bizcochos suavemente de las posibles migas sueltas que hayan podido quedar.
  2. Colocamos el primer bizcocho bien centrado y bocabajo sobre la base sobre la que vamos a montar nuestra tarta (es aconsejable usar el que haya salido menos "agraciado" en primer lugar) y repartimos la mezcla de mermelada y fresas sobre la superficie de manera uniforme.
  3. A continuación, esparcimos con cuidado la nata montada sobre la fruta y suavemente la repartimos con ayuda de una espátula pequeña angulada o un cuchillo.
  4. Seguidamente, colocamos el segundo bizcocho bien centrado y también bocabajo y presionamos ligeramente para que quede bien asentado sobre la nata.
  5. Finalmente, espolvoreamos la parte superior de nuestra tarta con un poco de azúcar glass y lista para servir.

    Se conserva refrigerada y bien cubierta durante 2-3 días. Antes de consumir, dejar unos 30 minutos a temperatura ambiente fuera del frigorífico.

    Firma Rosa M Lillo

Notas
- Si no encuentras harina bizcochona (con agentes leudantes incorporados), también puedes utilizar harina de trigo floja más 1½ cucharaditas de levadura química (tipo Royal).
- Una vez extraídas las semillas de la vaina de vainilla, no tires la vaina, puedes introducirla en un tarro con azúcar y tener así tu propio azúcar avainillado.
- En cuanto al relleno de fruta, también puedes emplear sólo mermelada o sólo fruta.

Receta adaptada de Jamie Oliver

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