Pound Cake {Un bizcocho de peso}

Siempre he admirado este tipo de bizcochos. Para empezar, visualmente me atrae su sencillez, delicada y desnuda; para finalizar, la larga tradición que lleva a sus espaldas, eso siempre me intriga. Y entre lo uno y lo otro, un sinfín de matices memorables; su entrañable olor, su textura, su sabor… Otra de sus características que suele llegar a despertar nuestra curiosidad es su nombre: Pound Cake («bizcocho de libra», más o menos). Y es que originariamente, ésa, la libra (pound), era la medida de peso empleada para cada uno de sus cuatro ingredientes principales: la mantequilla, el azúcar, los huevos y la harina.

Pound Cake

Dejando a un lado la cuestión de la procedencia de su nombre, los orígenes exactos de este bizcocho parecen inciertos. Los primeros indicios datan de principios del siglo XVIII en el Norte de Europa (más concretamente en el Reino Unido). La idea de emplear la misma cantidad para cada uno de los ingredientes resultaba muy conveniente a la hora de recordar la receta si tenemos en cuenta que el acceso a la palabra escrita entre la población era muy limitado. Inicialmente no se empleaba ningún tipo de agentes leudantes para el levado de la masa; tan sólo el aire incorporado en la masa durante la mezcla de los ingredientes. A mediados del siglo XIX, empezaron a proliferar las variaciones con respecto a la fórmula original. Pero no será hasta el siglo XX cuando se introdujeron los primeros gasificantes (levadura química o bicarbonato sódico) con el fin de obtener un bizcocho más ligero. La popularidad de este bizcocho ha ido traspasando fronteras, llegando a convertirse en todo un clásico en EEUU, aunque también ocupa un lugar destacado en la repostería tradicional de países como Francia, Alemania, Méjico, Colombia, Venezuela… , cada uno versionándolo según sus propias costumbres culinarias.

pound_cake_cuppa

Ésta es una receta muy sencilla de elaborar; sólo necesitaréis recordar un par de cuestiones: todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente y tendréis que batirlos y mezclarlos correctamente, tal y como se indica en la receta, y no desistir ni rebajar ni medio minuto por mucho que dejéis de sentir el brazo, pues su textura final dependerá al cien por cien tanto de lo primero como de ese esmero en la ejecución a la hora de preparar la masa. Y puesto que el sabor de la mantequilla es básicamente su punto fuerte, para esta receta no es simplemente aconsejable, es prácticamente OBLIGATORIO emplear una mantequilla de calidad, de la mejor calidad que podáis conseguir. Os puedo garantizar que si os ajustáis a estos requisitos de nada, merecerá absolutamente la pena toda la dedicación invertida.

Pero hagamos memoria: 1 libra equivale a 453 gramos; esta cantidad multiplicada por 4, nos daría en realidad un bizcocho —podríamos decir sin miedo a exagerar— simplemente descomunal, apto para alimentar a una aldea en un día de fiesta. De ahí que, hoy por hoy, se empleen cantidades más moderadas. Pero generalmente, mientras se siga respetando esta proporción (1 : 1 : 1 : 1), seguirá considerándose un Pound Cake (aunque a veces, ¡ni aun así!). Estamos pues ante un bizcocho contundente, pero al mismo tiempo suave y de textura y sabor muy agradables. Yo, que soy muy aplicada, he reducido proporcionalmente todas las cantidades más o menos a la mitad, así que éste, para hacer honor a la verdad, debería llamarse Half Pound Cake  😉

Pound Cake {Un bizcocho de peso}
 
Tiempo de Prep (esperas incl.)
Tiempo de Cocción
Tiempo Total
 
Autor:
Tipo de receta: Loaves
Origen: British
Raciones: 10-12
Ingredientes
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

  • 250 g (1 cup + 2 cucharadas) de mantequilla sin sal
  • 250 g (1¼ cup) de azúcar blanco
  • 4 huevos (L)
  • ½ cucharadita de extracto de almendra (opcional)
  • 260 g (2 cups) de harina de trigo floja
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • ¼ cucharadita de sal
Elaboración
  1. Precalentamos el horno (eléctrico) a 165ºC.
  2. Engrasamos un molde rectangular para loaves de unos 23 x 13 cm y reservamos.
  3. En un cuenco mediano, tamizamos juntos los ingredientes secos (harina, levadura química y sal) y reservamos.
  4. En el cuenco de nuestra amasadora, equipada con el accesorio de pala (o en un cuenco grande, aunque es más que recomendable hacerse con una batidora eléctrica, pues las velocidades y los tiempos necesarios serán altos), batimos la mantequilla con el azúcar a velocidad media-alta hasta obtener una mezcla esponjosa y blanquecina (no menos de 5 minutos).
  5. Conviene ir despegando los restos de masa del cuenco con frecuencia con ayuda de una espátula de silicona conforme vayamos trabajando. Reducimos a velocidad media. Incorporamos ahora los huevos de uno en uno y batimos cada uno durante al menos 1 minuto (mejor 2) antes de incorporar el siguiente (es muy importante no añadir el siguiente hasta no haber batido el anterior como se describe).
  6. Añadimos el extracto de almendra y combinamos bien.
  7. Reducimos ahora la velocidad al mínimo y añadimos la harina, en 2 tandas, mezclando lo justo hasta incorporarla a la mezcla anterior. No debemos excedernos en este paso o nos quedará un bizcocho demasiado pesado, de hecho, conviene terminar de mezclarla ya a mano suavemente, empleando el menor número posible de movimientos. Obtendremos una masa final suave y densa, con una consistencia similar a la del helado.
  8. Vertemos la mezcla en el molde y alisamos la superficie con una pequeña espátula angulada. Colocamos el molde sobre la bandeja del horno y la situamos a media altura. Horneamos inicialmente unos 45 minutos. Pasado este tiempo, si vemos que ha adquirido un tono demasiado dorado (aún queda un buen rato), cubriremos el bizcocho con papel de aluminio (sin ajustar, lo más holgadamente posible). Seguimos horneando 30-35 minutos más o hasta que al insertar una brocheta o cake tester en el centro, ésta salga limpia. Si no es así, comprobaremos cada 2 minutos hasta que lo haga.
  9. Retiramos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla dentro del molde durante 30 minutos. A continuación, desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

    Se conserva bien tapado a temperatura ambiente de 5 días a una semana.
    Firma Rosa M Lillo
Notas
- Lo puedes servir acompañado por esa mermelada que te encanta, helado, crema de cacao, fruta... O solo con un café o una taza de buen té; su sabor y textura son inolvidables, de verdad.
- Este es uno de esos bizcochos que mejora con el paso de los días. Si quieres degustarlo en todo su esplendor, una vez frío envuélvelo en film transparente y déjalo reposar toda la noche (u 8 horas aprox.) a temperatura ambiente. Sí, ya sé, eso es esperar mucho. Si lo consigues, merecerá la pena.
- Si quieres personalizar tu Pound Cake, puedes añadirle un puñadito de chips de chocolate, de arándanos deshidratados, pasas, ralladura de limón, semillas de amapola... lo que se te ocurra! Estas nuevas incorporaciones las haríamos durante los últimos movimientos, excepto en el caso de la ralladura de limón (que la mezclaríamos con el azúcar antes de mezclarla con la mantequilla) y en el de las semillas (que las mezclaríamos con la harina después de haberla tamizado). También puedes sustituir el extracto de almendra por el de vainilla o directamente no añadirle ninguno, como manda la tradición.
- Si no te quedas conforme con el bizcocho así tal cual, puedes servirlo espolvoreado con azúcar glass, regado con una glasa ligera o incluso con frosting de tu elección.
- En lugar de un molde rectangular para loaves como el que yo he usado en esta ocasión, puedes usar uno tipo "bundt"; uno con capacidad para 6 cups (1½ l) sería suficiente.
- Si aguantas varios días sin liquidarlo (¡como si tal cosa pudiera llegar a pasar!) y ha quedado un poco seco, puedes tostarlo a rebanadas en la tostadora. También está delicioso untado con un poco de mantequilla.
- Día nacional del "Pound Cake": 4 de marzo.

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