Clafoutis clásico {Tarta de cerezas francesa}

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Entiendo que lo de plantearse encender el horno con la que está cayendo pueda echar para atrás al más aguerrido de los devotos de este querido electrodoméstico, pero si hay una ocasión que lo merezca, es la perspectiva de poder disfrutar de un clafoutis de cerezas o tarta de cerezas como esta, típica de la región de Limousin (Francia).

Clafoutis (tarta de cerezas francesa)

Puedes o no recoger el testigo, pero la temporada de esta escandalosamente rica fruta empieza a tocar a su fin y yo tengo claro que este año no me vuelvo a quedar con las ganas. Las adoro. Las cerezas. De principio a fin. Desde que tengo uso de razón y alcanza mi memoria. En casa de pequeña siempre había cerezas en la mesa, desde el primer día que llegaban al mercado hasta el último. Cerezas y picotas. Menudos festines me he pegado yo (y menudos atracones más de una vez…).

Clafoutis (tarta de cerezas francesa)

Clafoutis (tarta de cerezas francesa)

Así que ahora, comprar cerezas en verano es prácticamente parte de la rutina diaria, como comprar el pan. Crudas y a puñados son sencillamente un placer. En postres siempre son un acierto y en cuanto surge la ocasión, no puedo desaprovecharla para convertirlas en un bocado que difícilmente olvidamos. Y si no, echad un vistazo a algunas de las propuestas que han ido desfilando por aquí hasta la fecha.

Clafoutis (tarta de cerezas francesa)

Si os decidís a hacer este clafoutis, veréis que es verdaderamente sencillo. Más que una tarta, su textura recuerda más bien a una especie de flan; no hay masas de ningún tipo, ni levados, ni nada por el estilo, apenas si lleva harina, tan sólo la mezcla del relleno con unos cuantos ingredientes de lo más común —huevo, leche y azúcar, básicamente— y la fruta. Las cerezas son, por excelencia , las elegidas para dar nombre a estar tarta (de hecho, clafoutis viene a referirse precisamente a “tarta de cerezas”, por lo que no es necesario añadir aquello de “clafoutis de cerezas”). Pero la realidad es que existen también otras variedades personalizadas al gusto de cada cual, como son las de ciruelas, albaricoques, manzana, higos… especialmente fruta con poca agua. En este caso, en lugar de clafoutis, deberíamos emplear el término flognarde o flaugnarde, aunque por lo general, se suele preferir aquello de “clafoutis de” más la fruta elegida, sea cual sea.

Clafoutis (tarta de cerezas francesa)

Tradicionalmente, no se deshuesan las cerezas, pues es precisamente el hueso el que aporta ese matiz tan característico a esta tarta, muy apreciado por los paladares más exigentes. Yo, por ser la primera, he querido probar a hacerla tal y como mandan los cánones, pero si no estás por la labor, puedes alegrar tu clafoutis añadiendo un par de cucharadas de almendra molida a la harina o incrementar ligeramente la cantidad de extracto de almendra (recuerda que este extracto rinde muchísimo).

Pues bien, éste sí es el último párrafo del verano. Confío en que nos sigamos viendo a la vuelta con más recetas y los ánimos reposteros renovados. Espero de corazón que disfrutéis de todo lo que aún queda por saborear y que os animéis, llegado el caso, a hacer esta delicia de tarta de cerezas antes de que sea demasiado tarde. No puede ser más fácil. ¡Feliz verano!

Molde cerámico para tartas de Le Creuset utilizado para esta receta de Claudia & Julia

Tarta de cerezas francesa {Classic Clafoutis}
 
Tiempo de Prep (esperas incl.)
Tiempo de Cocción
Tiempo Total
 
Autor:
Tipo de receta: Pies & Tarts
Tipo de cocina: French
Raciones: 6-8
Ingredientes
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

  • 500 g (17 ½ oz) de cerezas frescas
  • 75 g (¼ cup + 2 cucharadas) de azúcar blanco
  • 30 ml (2 cucharadas) de Kirsch (opcional)
  • 20 g (1 cucharada + 1 cucharadita) de mantequilla sin sal, derretida (más mantequilla extra para engrasar)
  • 25 g (2 cucharadas) de azúcar Demerara (más azúcar extra para espolvorear)
  • 50 g (¼ cup + 2 cucharadas) de harina de trigo floja
  • ¼ cucharadita de sal
  • 2 huevos (M)
  • 270 ml (1 cup + 2 cucharadas) de leche entera
  • Ralladura de medio limón
  • 3 gotas de extracto de almendra (opcional)
Elaboración
  1. Lavamos las cerezas, les quitamos el tallo, pero no el hueso, y las aplastamos ligeramente sin llegar a partirlas (tienen que seguir quedando enteras).
  2. Colocamos la fruta en un cuenco amplio junto con 2 cucharadas (25 g) del azúcar blanco y el Kirsch (si lo vamos a usar) y mezclamos con cuidado hasta que quede todo bien impregnado. Cubrimos con film transparente y dejamos macerar durante al menos 2 horas.
  3. Pasado este tiempo, precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC (350ºF) y colocamos la rejilla del horno a media altura.
  4. Con ayuda de un pincel de repostería, untamos de mantequilla ligeramente el interior de un molde redondo para tartas de unos 24 cm de Ø (preferiblemente sin base desmontable, pues el relleno es muy líquido y podría salirse), añadimos el azúcar Demerara y hacemos girar suavemente el molde para que llegue a toda la superficie interior y rincones. Reservamos.
  5. En un cuenco grande aparte, con ayuda de unas varillas, batimos los huevos y añadimos el resto del azúcar blanco (50 g), la leche, la mantequilla y la sal y mezclamos hasta conseguir una mezcla suave y homogénea.
  6. A continuación, la tamizamos la harina sobre la mezcla anterior y mezclamos hasta asegurarnos de que no queda ningún grumo.
  7. Por último, añadimos el extracto de almendra (si lo vamos a usar) y la ralladura de limón y mezclamos de nuevo hasta combinar por completo.
  8. Vertamos la mezcla anterior en el molde y añadimos las cerezas, una a una y sin el jugo, repartiéndolas uniformemente por toda la superficie de forma que queden en una sola capa, sin amontonar.
  9. Horneamos durante unos 35 minutos, lo justo hasta que el relleno se cuaje pero sin resecarse.
  10. Retiramos del horno y espolvoreamos con un poco más de azúcar Demerara. Dejamos templar sobre una rejilla al menos unos 15-20 minutos antes de consumir. Servimos preferiblemente templada.

    Aunque no será lo mismo, podemos disfrutarla fría durante los 2-3 días posteriores, siempre que la conservemos refrigerada y bien cubierta.
    Firma Rosa M Lillo
Notas
- Yo he optado por no añadir el jugo de la maceración de las cerezas esta vez, pues no quería que estuviera demasiado "cargada" de licor y he preferido que no se mezclara los colores de ambas cosas, pero puedes añadirlo perfectamente si quieres un clafoutis más “espiritoso” y/o vistoso.
- También puedes dedicarte a deshuesar las cerezas previamente para evitar tener que retirar los huesos según te vas comiendo tu tarta, pero si los vas a dejar, avisa al personal, no sea que empieces a recibir facturas de dentistas ajenos 😉
- En lugar de Kirsch, se puede utilizar cualquier otro tipo de licor, tipo brandy, ron, vino dulce, Grand Marnier, Amaretto, etc.
- Puedes incluso hornear y servir tu clafoutis en una skillet o sartén de hierro colado en vez de emplear un molde para tartas. El resultado es impresionante.

Receta adaptada de The Guardian

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4 Comentarios

  • 2 años ago

    Es de mis postres favoritos para la temporada, vale la pena prender el horno pues es delilcioso! Lindas fotografías como siempre, felicidades 🙂

  • Ana Zapater
    2 años ago

    Hay algunas diferencias con el que hago yo que creo que lo mejorarán, así que me las apunto. Eso sí, para el año que viene, que en nuestro huerto se acabaron las cerezas y me da mucha risa comprar fruta cuando tengo otra disponible.

    Felices vacaciones, Rosa!

    • Muchas gracias, Ana 🙂
      Ya me contarás; la verdad es que hay miles de recetas con un montón de pequeñas variaciones entre sí que seguro que darán a cada clafoutis un toque diferente.
      Qué envidia ese huerto, con sus cerezos incluidos y todo! La fruta de verano es tan variada y es toda tan deliciosa que cuesta menos echar en falta una habiendo tanto donde elegir…
      Un beso!

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